domingo, 30 de octubre de 2011

Carta publicada el el Mercurio el 28 de octubre 2011

Señor
Director
Diario El Mercurio

PRESENTE

Señor Director
Chile está en una encrucijada en materia educativa y el modelo de educación superior que saldrá de la actual crisis es de vital importancia para el desarrollo del país. Se discuten temas importantes, como la propiedad de las instituciones, la gratuidad de los estudios o la calidad de estos. Sin embargo falta un tema que es trascendental, ¿qué tipo de profesionales queremos?
En este ámbito, y a grandes rasgos, podemos distinguir dos modelos: en el primero, que lo encontramos en España, las políticas de ayudas estudiantiles se concentran en la educación tradicional universitaria, en que los títulos de licenciaturas son los dominantes. El segundo, que lo encontramos en Alemania, es un modelo mixto en que, sin descuidar los títulos universitarios de alto nivel, tiene un fuerte apoyo, tanto estatal como privado, la educación Técnico Profesional ligada a las necesidades del aparato productivo.
Para tomar la decisión correcta, creo que debemos tener en cuenta un dato interesante: la desocupación juvenil en España está actualmente sobre el 43% y mas que duplica la tasa del país, en circunstancias que en Alemania apenas supera el 8%, cifra levemente inferior a su tasa total de desempleo.


Pedro Pablo Correa Fontecilla

Analisis de los actores del movimiento estudiantil

Si en algo todos estamos de acuerdo, en relación a los movimientos sociales que hoy se manifiestan en nuestro país, es que son muy complejos. En ellos confluyen diferentes grupos y visiones de país como también variados métodos de manifestación. Sin embargo creo que vale la pena de hacer el esfuerzo de analizarlos, ya que es la única manera de comprenderlos.
Yo vislumbro, entre los manifestantes, cuatro referentes de importancia y una serie de otros grupos de menos relevancia, pero colaboran con la complejidad política de la coyuntura.
El primer grupo lo podríamos llamar los “indignados legítimos”, compuestos por todas aquellas personas que marchan pacíficamente y alegremente por nuestras calles con el fin de manifestar su desazón con la calidad de la educación que están recibiendo ellos o sus hijos. Obviamente en este grupo hay que incluir a todos aquellos que apoyan, de alguna forma, el movimiento estudiantil porque comprenden la necesidad de que efectivamente haya una mejoría sustancial en la calidad de la educación chilena.
El segundo grupo lo constituyen los dirigentes o “convocantes oficiales” del movimiento, algunos más moderados y otros no tanto. Son los que vemos en los noticieros y los que son convidados a los programas de radio y televisión.
El tercer grupo lo constituyen aquellos estudiantes que están dispuestos a ejercer cierto tipo de violencia, que ellos consideran legítima, que se manifiesta especialmente la toma de sus respectivos establecimientos educacionales. A estos los llamaremos “estudiantes en toma” ya que casi todos son estudiantes y se manifiestas en la toma y en impedir que los otros estudiantes estudien.
El cuarto grupo lo forman “los violentistas”, que sostienen que la única forma para que haya cambios es “obligando” por medio de la violencia, al aparato gobernante a actuar en la dirección que ellos sostienen como correcta. Este grupo se ha visto favorecido por un cierto lumpen y delincuentes que realiza actos similares. Pero debemos dejar en claro que un porcentaje significativo de los violentistas no son delincuentes comunes sino que son activistas políticos.
No me voy a referir expresamente a los grupos de menos relevancia (menor relevancia en cuanto a su influencia política y no en relación a sus propuestas u opiniones) que actúan y aparecen continuamente en las calles y en los noticieros. Me refiero por ejemplo a los ecologistas, a los zombis, a los que manifiestan su alegría de vivir o incluso a la garra blanca que protestan porque no se les vendieron entradas para el partido con al UC.
A estos cuatro grupos, que tienen importancia política relevante, debemos agregar dos grupos más que están involucrados directamente en las acciones que ocurren.
En primer lugar al grupo de “los afectados” que está constituido por todos aquellos que de alguna forma se ven perjudicados. En este grupo están, desde los comerciantes que se ven obligados a cerrar sus negocios durante las horas de marcha, hasta y principalmente los alumnos que de algún modo no pueden ejercer su legítimo derecho a estudiar porque sus establecimientos educacionales están en toma.
Y finalmente está “el gobierno” que obviamente es un actor importante en este cuadro.
La pregunta que viene a continuación es ¿Cuáles son los objetivos de cada grupo? y ¿Cuáles son las relaciones entre ellos?
A mi juicio el objetivo del grupo de los indignados legítimos es que se mejore la educación. Ese es su motivación y ese es el propósito de sus acciones. Ahora bien, si se les pregunta ¿cómo debemos mejorarla? Habrá un número de respuestas tan variado como indignados hay en la calle. Más allá de algunas consignas que han hecho suyas, como el fin al lucro o educación gratuita para todos, la verdad es que si se conversa tranquilamente con ellos, nos daremos cuenta de que no hay una ideologización cerrada en sus ideas y posiblemente estarán dispuestos, al menos la mayoría de ellos, a aceptar caminos graduales y cambios dentro del sistema.
La situación de los convocantes oficiales la situación es muy diferente. Creo que ellos tienen un ideario político que va más allá del tema educacional. Sus intenciones es formar un gran referente político de izquierda con vocación de poder. En el fondo, para ellos el tema educacional es solo un medio para convocar.
Los dirigentes de los estudiantes en toma trabajan, desde sus respectivos establecimientos, íntimamente relacionados con los convocantes oficiales y están, en la mayoría de los casos, íntimamente ligados al PC que es el que maneja este estadio del conflicto. Ellos tienen un discurso muy radicalizado con respecto a la educación y pretenden estatizarla en su totalidad. Ellos están apoyados por un grupo menor de estudiantes que, dado su buena organización, logran llevar a cabo sus objetivos.
Los violentistas también tienen un ideario político en que el problema educacional es solo instrumental, ellos responden a idearios anarquistas e izquierdistas extremos en que, para ellos, la violencia es legítima ya que la opresión vendría de estado negando la calidad de democrático del país.
Los afectados son, sin duda alguna, las victimas de todo esto y son la gran mayoría de los estudiantes de los liceos y universidades en paro.
En cuanto al gobierno, encontramos dos tendencias. La primera es una tendencia negociadora (gobiernistas negociadores), que postulan que el apoyo ciudadano al movimiento irá mermando en la medida que éste se vaya radicalizando y el costo que deban pagar los afectados se traduzca en desafección. Es por esto que en sus discursos resaltan las acciones de los violentistas y las asocian a todo el movimiento.
El segundo grupo (gobiernistas proactivos) cree que se debe ser más proactivo ya que encuentra inaceptable las medidas de fuerza ejercida por los estudiantes en toma, los convocantes y los violentistas. Para ellos, dado que estamos en una democracia, no es aceptable ninguna medida de violencia, ni toma ni marcha en lugares públicos.
Hasta el momento la tendencia que ha prevalecido es la de los gobiernistas negociadores.

lunes, 22 de agosto de 2011

Conflicto sobre la educación en Chile

El movimiento social que se ha instalado en nuestro país tiene como principal sustento a la opinión pública, al menos así lo indican las encuestas, los cacerolazos y las opiniones espontaneas que se ven en los noticieros. ¿Quién no desea una mejor educación? ¿Quien no quiere que la educación superior de sus hijos sea gratuita? ¿Quién puede negar que la igualdad en la calidad de la educación escolar es un valor importante? ¿Quién se puede oponer a que los recursos que el estado destina a la educación no vayan a parar al bolsillo de unos pocos?
Las respuestas a estas preguntas serán casi unánimes, sin embargo es importante que haya claridad en la opinión pública y en los actores sociales sobre los diferentes temas involucrados porque, desgraciadamente, las soluciones no son tan simples como aparentan y una mala decisión puede causar daños irreparables a varias generaciones.
Analicemos los tópicos más relevantes.
En primer lugar debemos señalar que los problemas de la educación superior son diferentes a los que enfrenta la educación escolar. En este artículo abordaremos solo los primeros.
1º Educación superior gratuita. Actualmente en la educación universitaria y técnico profesional estudian alrededor de 950 mil alumnos; esto significa que si el país desea que toda la educación superior sea gratuita, el estado deberá destinar anualmente una cifra que bordea los 5.000 millones de dólares, equivalente a casi el 50% de todo el presupuesto que hoy día tiene el ministerio de educación. Pero esta cifra aumentaría casi al doble si Chile pretende lograr una cobertura similar a la de los países desarrollados; por tanto debemos hacernos la siguiente pregunta: ¿estamos en condiciones, como país, de asumir ese enorme costo? Pero surge otra pregunta aun más importante: ¿Es justo que el estado dedique esa gran cantidad de dinero para dar educación superior gratuita a todos? A nuestro juicio la respuesta es no, principalmente por dos razones.
a.- Los alumnos pertenecientes a los niveles más acomodados pueden perfectamente pagar su educación superior, al menos en parte. Además nos encontramos con un agravante: el nivel socioeconómico promedio de los alumnos que cursan aquellas carreras que son más caras, suele ser mayor que el nivel socioeconómico de los alumnos de las carreras más baratas. Esto significa que el estado estaría subvencionando en mayor medida a los sectores más acomodados y en menor medida a los de menores ingresos.
b.- Aquellas carreras más caras corresponden generalmente a las profesiones que tienen mejores sueldos, por tanto, el estado estaría beneficiando, con dinero de todos los chilenos, más a los que tendrán mejores remuneraciones y menos a los que ganarán menos.
Si estas realidades muestran claramente que la gratuidad total en la educación superior es injusta ya que da más a los más ricos y menos a los más pobres, también es igualmente claro que el rol del estado en el financiamiento de la educación superior es irrenunciable debido a que ésta es una de las herramientas de movilidad social más eficaz. El estado debe procurar aliviar a aquellas familias que, producto de la educación de sus hijos, han adquirido deudas que hoy en día los agobian; debe procurar becas a los sectores más desfavorecidos y créditos blandos a los sectores medios e incluso altos; debe cofinanciar a las universidades que son de su propiedad y promover la investigación y las artes, pero en esta tarea nunca debe perder de vista la justicia y la equidad.
2º El lucro. Antes de tomar, como sociedad, una decisión al respecto, debemos considerar al menos dos datos que consideramos relevantes.
a.- El año pasado, menos del 20% (170.000) de los alumnos que estudiaron en la educación superior lo hicieron en universidades estatales, y sobre 500.000 lo hicieron en establecimientos que pueden tener lucro directo o que tienen lucro indirecto (por lucro indirecto entendemos aquellos casos en que los controladores de la institución son los mismos dueños de los bienes físicos en que la institución funciona, y por los que reciben un interés monetario por sus inversiones)
b.- En cifras aproximadas, en los últimos tres años las Universidades Estatales han crecido solo un 16%, las Universidades Privadas no tradicionales lo han hecho en un 35% y los Institutos Profesionales y Centros de Formación Técnica en un 65%. Recordemos que estos últimos, legalmente pueden obtener lucro.
Por tanto surge una legítima pregunta: ¿el país será capaz de ofrecer una adecuada cobertura en educación superior sin contar con los actores privados? Una respuesta equivocada a esta cuestión le puede costar, literalmente, el futuro a cientos de miles de jóvenes, amén de un aumento sustancial en los aranceles.
Pero está claro que si se opta por permitir el lucro, debemos prevenirnos de la codicia que puede estar presente en un negocio. Para evitarla, es necesaria la trasparencia total, rigurosos niveles de exigencia académica debidamente acreditados, adecuada competencia y una férrea fiscalización.
3º La cuestión de la calidad. La opinión pública suele relacionar la mala calidad al lucro o al hecho que la institución de educación sea privada. La realidad es que no hay ningún estudio serio que avale que, en Chile, aquello sea verdad. Un rápido recorrido por nuestras instituciones de educación superior nos muestra que hay excelentes instituciones, tanto privadas como públicas; y también encontramos, en ambos lados, otras que no lo son tanto. Según la página web del Concejo Nacional de Acreditación existen instituciones públicas y privadas con solo un año de acreditación, así como otras con seis o siete años. Cualquier persona que conozca medianamente bien el sistema de educación superior chileno convendrá que la propiedad de la institución no es garantía de calidad como tampoco de carencia.
El camino para lograr una buena calidad parte con que el estado asuma su responsabilidad. La creación de la sub secretaría para la educación superior va en la dirección correcta, pero debe tener amplias atribuciones de fiscalización, si no, será letra muerta.
4º El nuevo paradigma: Educación superior para (casi) todos. En el pasado la educación superior estaba reservada para unos pocos. En los años 90 solo 220.000 jóvenes tenían acceso a ella y generalmente el profesional egresado estaba preparado para ejercer en un amplio espectro de actividades. Hoy día esto está cambiando. Si bien deben seguir algunas universidades formando profesionales de gran nivel para que investiguen, planifiquen, hagan ciencia, etc. cada vez se hace más necesario que todos los jóvenes adquieran competencias profesionales que les permita desenvolverse en las diferentes aéreas del qué hacer productivo. Las actuales exigencias del mundo del trabajo hacen necesario que en prácticamente todas las aéreas se requieran habilidades profesionales para lograr un buen desempeño. Es por esto que es fundamental seguir aumentando la cobertura de la educación superior, especialmente en los niveles medios, en Chile se espera que el próximo año se llegue al 50% en comparación con los países desarrollados tienen sobre el 80%.
Es falaz la típica frase “estamos formando cesantes ilustrados”. El mundo del futuro requiere de un gran número de técnicos y profesionales para lograr las productividades requeridas en un país desarrollado. Basta de “maestros chasquillas” arreglando nuestros autos o construyendo nuestras ampliaciones habitacionales. Si queremos llegar al desarrollo, debemos profesionalizar la mayor cantidad de actividades productivas. Es por esto que la educación técnico profesional es de vital importancia. En el pasado, en Chile habían cinco profesionales por cada técnico, en circunstancias que debe ser a la inversa. Si ampliamos significativamente la cobertura de la educación técnico profesional, no tendremos cesantes ilustrados si no que profesionales competentes trabajando.
5º Otros.
La alta deserción, la falta de homologación entre las universidades, dificultades de los jóvenes para trabajar mientras estudian, falta de salidas intermedias y certificaciones, el alto costo de las carreras, la dependencia financiera entre las instituciones de educación superior y las agencias acreditadores, son algunos de los temas que no se abordan en la actual discusión y sin embargo son cruciales para el futuro.

jueves, 23 de agosto de 2007

Carta publicada en El Mercurio el 12 de agosto de 2007

Señor
Director
Diario El Mercurio
PRESENTE

Señor Director
A raíz de la carta del diputado Gabriel Ascencio, publicada el diario de su digna dirección, es conveniente señalar que el problema de la educación en Chile es demasiado importante como para circunscribirlo a disputas entre derechas e izquierdas.
Vamos el fondo de la controversia:
1° “El lucro”. Detrás de está medida está la necesidad de contar con el máximo de recursos posibles para la educación, tanto económicos como de gestión. Todos sabemos que a la educación le faltan medios para lograr la calidad que todos deseamos, y el estímulo comercial es un incentivo legítimo para aumentar los recursos destinados a estos fines.
No es menos importante señalar que, sí se permite que las empresas comerciales actúen en este ámbito, aumenta también la variedad de las ofertas educativas, variedad que es tan propia en los regímenes democráticos desarrollados.
2° “Seleccionar”. Obviamente, sí existen mas postulantes que vacantes en un colegio, va a ser necesario seleccionar, por lo que la pregunta que corresponde es “¿Cómo seleccionar”. El diputado postula que sea el azar o la suerte.
Sin embargo esta medida tiene consecuencias que no se toman debidamente en cuenta. Me refiero a la posibilidad de ofrecer proyectos educativos específicos. Las preguntas que hay que hacerse son: ¿Es legítimo que un colegio se especialice en entregar una educación de excelencia, tal como lo hace el Instituto Nacional?. ¿Por qué no va estar permitido que el proyecto educativo de un colegio este centrado en el deporte de elit o en alguna disciplina artística particular?. ¿Peor qué, por ejemplo, no podemos permitir que Colo Colo tenga un establecimiento educacional para apoyar su escuela de fútbol?. Y la pregunta final es: ¿Es correcto que la elección de un proyecto educativo específico esté permitido solo a las personas que pueden pagar colegios particulares?.
3° “La libertad de enseñanza”. Creo que este punto es central. Lo que hay que definir de una vez por todas es quién es el primer responsable de la educación de nuestros jóvenes, el estado o las familias. Esta discusión la dejo abierta planteando solo una pregunta ¿Qué relación hay entre la libertad educativa y el régimen democrático?.

martes, 7 de agosto de 2007

EL LUCRO EN LA EDUCACIÓN CHILENA

Pongamos en la balanza los pros y los contra


Creo conveniente analizar este tema sin la carga ideológica que ha caracterizado a la discusión en el ámbito político y ver cuales son los pro y contra que una medida de este tipo tendrá en el ámbito educativo chileno, tomando como referencia la realidad actual de la educación.
Los argumentos mas relevantes de aquellos que quieren prohibir el lucro en la educación son:
En primer lugar, sostienen la necesidad de que el total del monto que el estado aporta para la educación (la subvención por alumno) se destine a esos fines específicos y no a financiar la rentabilidad del capital invertido. Es una realidad que esta cantidad, que supera levemente los $30.000 mensuales por alumno, es muy baja. Si se destina parte de ella a cubrir la rentabilidad que toda empresa comercial exige al capital invertido, significa una merma en la calidad de la educación que recibe el alumno.
Es necesario señalar que desconozco si hay estudios que indiquen qué porcentaje del subsidio escolar es destinado a la rentabilidad del capital en aquellas empresas comerciales, Yo estimo que ese porcentaje debe situarse alrededor del 5%, descontado el costo financiero de los activos (que toda empresa debe pagar, sea comercial o no).
Existe una segunda razón, quizás menos importante, pero que vale la pena nombrarla: el estado necesitaría ejercer mayor control sobre los colegios, cuyo sostenedores sean empresas privadas con fines de lucro, con el fin de evitar malversaciones y uso indebido de los dineros. Implementar este control tiene un costo que se evitaría, o por lo menos disminuiría sustancialmente, si se prohibiera que empresas con fines comerciales trabajaran en el sector educación.
Ambos argumentos son, a mi juicio, perfectamente validos. Es verdad que se destina un porcentaje de la subvención para financiar el derecho de los dueños del capital a una rentabilidad. También es verdad que el estado debería dedicar mas recursos al control, ya que el numero y variedad de establecimientos educacionales es grande, lo que dificulta el control.
No voy a analizar la dimensión "ética" que está detrás de la idea de "no lucrar con la educación" porque es un tema ideológico y nos saldríamos del marco que me impuse en este articulo. Quizás lo analice en otra ovación.

En el otro lado de la balanza tenemos los costos o problemas que una medida de este tipo trae al sistema educacional.

Veamos:
Al prohibir el lucro, en las instituciones educativas, se restarán importantes recursos a esa labor. Cuando hablo de recursos, no solo me refiero a capitales, de por sí importantes, si no que también a capacidad de gestión. Toda inversión privada va acompañada de una capacidad para “hacer las cosas bien” tan propias del sistema.
La pregunta es ¿Es licito restarle capacidad de gestión a la educación chilena? Sobre todo en el momento en que más se necesita.
Hay consenso en el mundo de la educación, que en Chile se ha llegado a tener una cobertura razonable, en cuanto a cantidad de educandos y en cuanto al tiempo que ellos pasan en la escuela, por lo que el esfuerzo debe concentrarse especialmente en la calidad.
En otras palabras, al restar capacidad de gestión se resta calidad de educación.
En segundo lugar, tenemos el problema de la diversidad. Al decir diversidad, me refiero a las filosofías implícitas en los proyectos educativos. Tal como ha dicho don Carlos Peña que, no por ser algo sarcástico, es menos cierto. “No podemos quedarnos con una oferta educacional solo del estado o de los curas”. Si queremos una educación mas rica, en cuanto a diversidad, esta medida apunta en la dirección contraria.
De aprobarse este proyecto será muy difícil que surjan ofertas educativas mas variadas o diferentes a las ofrecidas por el estado o por instituciones religiosas.
Un tercer punto que se relaciona con el anterior, y que me parece relevante, es la posibilidad que existan escuelas con fines específicos.
Me explico: Al existir solo escuelas sin fines de lucro, se verán coartadas las posibilidades que surjan escuelas relacionadas con el deporte, con alguna disciplina artística particular, o relacionadas con algún idioma o cultura especifica, o con una forma educativa particular, como por ejemplo el método Montessori.
En el futuro sería bueno que los mas importantes clubes deportivos tengan sus propios establecimientos educacionales, que les permita a sus alumnos desarrollarse, tanto en la disciplina propia del club como en todo el qué hacer educacional general. Por ejemplo ¿No creen que sería interesante que el Colo Colo tuviera su propio colegio?. Esto es valido también para disciplinas artísticas con un énfasis en la música, que permita incentivar a tanto muchacho talentoso que hoy en día tiene muy pocas oportunidades. Esto también es valido con proyectos educativos para el conocimiento de un idioma extranjero. ¿Porqué no puede haber una escuela en que sea prioritario el estudio del alemán o del francés? ¿Porqué aquello solo se puede hacer en colegios particulares pagados?. Si queremos equidad verdadera debemos dar la oportunidad a todos nuestros niños a acceder a la diversidad educativa y a una cierta especialización que en algunos casos debe comenzar desde niños.
No voy a analizar la idea de "libertad" que está detrás de la idea contraria a restringir la oferta educacional al estado y a las empresas sin fines de lucro, porque se sale del marco de este articulo.

Conclusión:
Usted, querido lector, tendrá que aquilatar el peso de cada argumento y decidir, de acuerdo a su recta razón, cuál es el sistema que es mas conveniente para normar la educación en Chile. He querido explicar los argumentos despojándolos de la propia carga ideológica que una discusión de este tipo conlleva. No he pretendido agotar los argumento, sin embargo creo haber expuesto lo mas relevantes.
Yo opto por el argumento de permitir que el máximo de instituciones, con lucro o sin lucro, puedan entregar educación a nuestros muchachos. Hay que reunir el máximo de recursos con el fin de mejorar la educación, creo que esto es prioritario. Limitar el lucro, si bien tiene beneficio, tiene mayores inconvenientes y problemas.
Bajo mi punto de vista, la balanza se inclina en contra de la idea de limitar la oferta educacional en Chile.

lunes, 2 de julio de 2007

La perrilla

Es flaca sobremanera
toda humana previsión,
pues en más de una ocasión
sale lo que no se espera.

Salió al campo una mañana
un experto cazador,
el más hábil y el mejor
alumno que tuvo Diana.

Seguíale gran cuadrilla
de ejercitados monteros,
de ojeadores, ballesteros
y de mozos de traílla.

Van todos apercibidos
con las armas necesarias,
y llevan de castas varias
perros diestros y atrevidos.

Caballos de noble raza,
cornetas de monte, en fin,
cuanto exige Moratin
en su poema La Caza.

Levantan pronto una pieza,
un jabalí corpulento,
que huye veloz, rabo al viento,
y rompiendo la maleza.

Todos siguen con gran bulla
tras la cerdosa alimaña;
pero ella se da tal maña
que a todos los aturulla;

y aunque gastan todo el día
en paradas, idas, vueltas,
y carreras y revueltas,
es vana tanta porfía.

Ahora que los lectores
han visto de qué manera
pudo burlarse la fiera
de los tales cazadores,

oigan lo que aconteció,
y aunque es suceso que admira,
no piensen, no, que es mentira,
que lo cuenta quien lo vio.

Al pie de uno de los cerros
que batieron aquel día,
una viejilla vivía,
que oyó ladrar a los perros;

y con gana de saber
en qué paraba la fiesta,
iba subiendo la cuesta
a eso del anochecer.

Con ella iba una perrilla,
mas, sin pasar adelante,
es preciso que un instante
gastemos en describirla:

perra de canes decana
y entre perras protoperra,
era tenida en su tierra
por perra antediluviana;

flaco era el animalejo,
el más flaco de los canes,
era el rastro, eran los manes
de un cuasi-semi-ex-gozquejo;

sarnosa era, digo mal,
no era una perra sarnosa,
era una sarna perrosa,
y en figura de animal;

era, otrosí, derrengada;
la derribaba un resuello;
puede decirse que aquello
no era perra ni era nada.

A ver pues la batahola
la vieja al cerro subía,
de la perra en compañía,
que era lo mismo que ir sola.

Por donde iba, hizo la suerte
que se hubiese el jabalí
escondido, por si así
se libraba de la muerte.

Empero, sintiendo luégo
que por ahí andaba gente,
tuvo por cosa prudente
tomar las de Villadiego.

La vieja entonces, al ver
que escapaba por la loma,
¡sus! dijo por pura broma,
y la perra echó a correr.

Y aquella perra extenuada,
sombra de perra que fue,
de la cual se dijo que
no era perra ni era nada,

aquella perrilla, sí,
cosa es de volverse loco,
no pudo coger tampoco
al maldito jabalí.

José Manuel Marroquín
Poeta colombiano

domingo, 10 de junio de 2007

¿Saben qué dice este papiro?


Es el papiro mas antiguo descubierto hasta ahora. Aproximadamente XXIII siglos A. de C.
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Es un manual de educación dirigido a los jóvenes.
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El manuscrito comienza diciendo: "El comienzo de los preceptos de las hermosas palabras que el visir Ptahhotep ha escrito para instruir a los ignorantes en el conocimiento y en el método correcto de las hermosas palabras como algo beneficioso para quien escuche y perjudicial para quien lo desobedezca"
Más adelante continua: "No te vanaglories de tu conocimiento, ni te enorgullezcas porque eres sabio. Toma consejo del ignorante de la misma forma que del sabio, pues no se ha alcanzado el límite del arte, ni hay artesano que haya adquirido su perfección".
Agrega consejos prácticos: "Si encuentras un camorrista en su momento de acción, alguien igual a ti, que está a tu nivel, harás que se manifieste tu virtud contra él mediante el silencio cuando hable mal".
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También se pueden encontrar máximas para comportarse en la mesa. Dice, sobre este tema, entre otra cosas: "Olvidar la gula y atenerse a lo que ordene el espíritu del noble que te ha invitado". Esto quiere decir que la buena educación ya se consideraba importante en esos tiempos tan lejanos.
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Sin embargo, a mi me llama especialmente la atención una frase que indica que el hombre, en sus manera de ver el mundo, ha cambiado muy poco en los últimos cuatro mil años. La frase dice así: "los tiempos no son ya como antes...". ¡Increíble no!